Este taller, basado en conceptos básicos de la Teología del Cuerpo, no permite tomar conciencia que como personas somos alma y cuerpo; y como ambas dimensiones interactuán entre sí. Nos permite descubrir que estamos "hechos para amar" y que en la donación de si mismo encuentra su plenitud, pero no siempre es posible vivirlo así, ya que hay heridas profundas que merecen ser vistas y sanadas para establecer vínculos afectivos edificantes.