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Jueves, 7 de Mayo del 2026

El humor familiar y social

El humor es el modo con el cual transitamos la realidad. Puede ser bueno o malo, y ello en gran medida dependerá de nuestros recursos internos pero también, del contexto social. Por ello, hablar de humor familiar y social es comprender que tanto el uno como el otro se retroalimentan y se potencian.

Cuando hablamos de humor familiar nos referimos al clima que prevalece en la familia, es decir el estado de ánimo. Tener sentido del humor requiere un proceso más elevado de lectura de la realidad, supone un trabajo interior que nos permite hasta reírnos de nosotros mismos; siendo su función, permitir que desdramaticemos muchos de los problemas de la vida ordinaria. Así como, también destrabar conflictos entre los miembros de una familia, aportar nuevas ideas y soluciones a situaciones conflictivas, entre otras. En definitiva, tener humor es clave a la hora de mantener relaciones saludables y satisfactorias con los demás.  

Siendo la familia el primer agente de sociabilización, sus integrantes aprenderán (o no) las herramientas para desenvolverse en la sociedad. Si su primera escuela hogareña cumple su función, las personas estarán insertas dentro de un entramado social donde podrán desarrollarse con altas competencias en adecuación, flexibilidad, estilo de vida saludable, toma de decisiones efectivas, capacidad de pensamiento crítico y actitudes positivas con una base sólida en valores. El buen humor permite afrontar la realidad desde otra perspectiva. Personas que sepan afrontar los problemas de una manera saludable será de enorme valor para la sociedad en su conjunto. El humor social, a su vez, permite elaborar (muchas veces mediante la crítica social) acontecimientos políticos, económicos y sociales que generan un gran impacto en la vida de las personas. Constituye una válvula de escape para la expresión del pensamiento, es una forma controlada de liberar impulsos y disipar miedos. Además, compartir el mismo humor o reírnos sobre las cosas que le suceden a muchos nos da un sentido de pertenencia. Tal es el caso de nuestros país, donde grandes humoristas en los medios de comunicación han contado la historia económica y política de una manera que pudiéndola mirar desde la vereda de enfrente fue posible elaborarla, cuando en la crudeza de la misma es muy difícil de soportar.

En definitiva, aprender a reírnos de lo que nos pasa (desde el respeto, CON EL OTRO NO DEL OTRO) nos beneficia en la salud personal, familiar y social. Invertir en desarrollar esta capacidad es una herramienta tan importante como aprender a leer y escribir.